Capítulo 64: Archivos omake 4, paralelos alternativos
Si son cinco horas después de tu hora de dormir y sigues leyendo esto, ¿puedo sugerirte que duermas un poco? La fic seguirá aquí mañana… a menos que, ya sabes, le ocurra algo malo y a la mañana siguiente solo haya un 404 en esta dirección y te quedes sin nada salvo un recuerdo que se desvanece y un arrepentimiento eterno por no haberte quedado despierto más tiempo y haber seguido leyendo mientras aún podías… pero, oye, ¿qué probabilidad hay de eso?
Esta historia se difunde mediante blogs, tuits, el boca a boca, favoritos, menciones en foros y añadidos a listas; y recuerda, si los lectores anteriores a ti no se hubieran tomado un momento para hacer eso, probablemente tú no la habrías encontrado. Si eso no basta para motivarte, añadiré que, si no ayudas a difundir la racionalidad, Hermione estará triste. No quieres que Hermione esté triste, ¿verdad?
No olvides visitar LessWrong punto com y leer las Secuencias, cuya verdadera existencia esta fic no es más que una sombra. Recomiendo empezar por la secuencia Cómo cambiar realmente de opinión.
Y ahora, con todos los universos perteneciendo a sus respectivos creadores, presento:
ARCHIVOS OMAKE #4:
LAS OTRAS FANFICTIONS QUE PODRÍAS HABER ESTADO LEYENDO
EL SEÑOR DE LA RACIONALIDAD
Frodo miró todos los rostros, pero no estaban vueltos hacia él. Todo el Concilio estaba sentado con los ojos bajos, como sumido en profundos pensamientos. Un gran pavor cayó sobre él, como si estuviera aguardando la pronunciación de algún destino funesto que desde hacía mucho había previsto y había esperado en vano que quizá, después de todo, nunca fuese pronunciado. Un deseo abrumador de descansar y permanecer en paz junto a Bilbo en Rivendel llenó todo su corazón. Por fin habló con esfuerzo, y se maravilló al oír sus propias palabras, como si otra voluntad estuviera usando su vocecilla.
—No podemos —dijo Frodo—. No debemos. ¿No lo veis? Es exactamente lo que desea el Enemigo. Él ha previsto todo esto.
Los rostros se volvieron hacia él, perplejos los Enanos y graves los Elfos; severidad en los ojos de los Hombres; y tan penetrantes las miradas de Elrond y Gandalf que Frodo casi no pudo resistirlas. Fue muy difícil, entonces, no agarrar el Anillo en la mano, y más difícil aún no ponérselo, enfrentarse a ellos siendo solo Frodo.
—¿No os lo cuestionáis? —dijo Frodo, tenue como el viento su voz, y vacilante como una brisa.
—Habéis elegido, de entre todas las cosas, enviar el Anillo a Mordor; ¿no deberíais preguntaros por ello? ¿Cómo se ha llegado a esto? ¿Que nosotros, de entre todas nuestras opciones, hagamos esa única cosa que nuestro Enemigo más desea? Quizá las Grietas del Destino ya están vigiladas, con fuerza suficiente para contener a Gandalf y Elrond y Glorfindel juntos; o quizá el Amo de ese lugar ha enfriado allí la lava, la ha dispuesto para atrapar el Anillo de modo que simplemente pueda sacarlo después de que lo arrojen… —Un recuerdo de terrible claridad se apoderó entonces de Frodo, y un destello de risa negra, y le vino el pensamiento de que eso era exactamente lo que haría el Enemigo.
Solo que el pensamiento le vino así: así me divertiría hacerlo, si pretendiera gobernar…
Hubo miradas dudosas intercambiadas dentro del concilio; Glóin y Gimli y Boromir miraban ahora a los Elfos con más escepticismo que antes, como si hubieran despertado de un sueño de palabras.
—El Enemigo es muy sabio —dijo Gandalf—, y pesa todas las cosas con gran precisión en la balanza de su malicia. Pero la única medida que conoce es el deseo, el deseo de poder; y por eso juzga todos los corazones. En su corazón no entrará el pensamiento de que alguien lo rechace, de que teniendo el Anillo podamos buscar destruirlo…
—¡Lo pensará! —gritó Frodo. Luchó por encontrar palabras, intentando transmitir cosas que una vez habían parecido perfectas en su comprensión, y luego se habían desvanecido como nieve derretida—. Si el Enemigo pensara que todos sus enemigos se mueven solo por deseo de poder, adivinaría mal, una y otra vez, y el Hacedor de este Anillo vería eso, sabría que en alguna parte había cometido un error. —Las manos de Frodo se extendieron suplicantes.
Boromir se removió, y su voz fue dubitativa.
—Hablas bien del Enemigo —dijo Boromir—, para ser uno de sus enemigos.
La boca de Frodo se abrió y se cerró en desesperada confusión; pues Frodo sabía, sabía que el Hombre estaba loco, pero no se le ocurrió nada que decir.
Entonces habló Bilbo, y su voz marchita silenció toda la sala, incluso a Elrond, que estaba a punto de hablar.
—Frodo tiene razón, me temo —susurró el viejo hobbit—. Recuerdo, recuerdo cómo era. Ver con la Vista Negra. Lo recuerdo. El Enemigo pensará que quizá no confiemos unos en otros, que los más débiles entre nosotros propondrán destruir el Anillo para que los más fuertes no lo tengan. Sabe que incluso alguien que no sea verdaderamente bueno podría aun así clamar por destruir el Anillo, para hacer una exhibición de fingida bondad. Y el Enemigo no pensará imposible que este concilio tome semejante decisión, porque, veréis, no confía en que seamos sabios. —Una risita susurrante se elevó desde la garganta del antiguo hobbit—. Y si lo hiciera… bueno, aun así vigilaría las Grietas del Destino. Le costaría poco.
Ahora el mal presagio estaba en los rostros incluso de los Elfos, y de los Sabios; Elrond había fruncido el ceño, y las afiladas cejas de Gandalf se habían contraído.
Frodo los contempló a todos, sintiendo que una especie de salvajismo se apoderaba de él, una desesperación; y cuando su corazón se debilitó, una sombra cayó sobre su visión, una oscuridad y un temblor. Desde dentro de la sombra Frodo vio a Gandalf, y la fuerza del mago se reveló como debilidad, y su sabiduría como necedad.
Porque Frodo sabía, mientras el Anillo parecía arrastrar y pesar sobre su pecho, que Gandalf no había pensado en absoluto en la historia y la tradición cuando el mago habló de cómo el Enemigo no entendería ningún deseo salvo el poder; que Gandalf no había recordado cómo Sauron había derribado y corrompido a los Hombres de Númenor en los días de su gloria. Igual que a Gandalf no se le había ocurrido que el Enemigo pudiera aprender a comprender a enemigos de buena voluntad mirando…
La mirada de Frodo se volvió hacia Elrond, pero allí no había esperanza, ni respuesta ni rescate en la visión sombría; pues Elrond había dejado marchar a Isildur, llevando el Anillo desde las Grietas del Destino donde debería haber sido destruido, con el coste de toda esta guerra. No por el propio bien de Isildur, no por amistad se había hecho aquello, pues el Anillo había matado a Isildur al final, y destinos mucho peores podrían haberlo seguido.
Pero el Destino que había brotado del acto de Isildur le habría parecido entonces incierto a Elrond, incierto y lejano en el tiempo; y sin embargo el coste para el propio Elrond de golpear a Isildur en la nuca con el pomo de su espada habría sido más seguro, y más cercano…
Como desesperado, Frodo se volvió a mirar a Aragorn, el hombre curtido que se había puesto sus ropas de viaje para este concilio, el heredero de reyes que hablaba suavemente con los hobbits. Pero la visión de Frodo pareció duplicarse, y en la segunda imagen sombría Frodo vio a un Hombre que había pasado demasiada juventud entre Elfos, que había aprendido a llevar ropas humildes y manchadas entre el oro y las joyas, sabiendo que no podía igualarlos sabiduría por sabiduría, y esperando superarlos jugando a una moda que ellos no emularían…
En la vista del Anillo, que era la vista del propio Hacedor del Anillo, todas las cosas nobles se desvanecían en estratagemas y mentiras, un mundo de gris y oscuridad sin ninguna luz. No habían tomado sus decisiones a sabiendas, ni Gandalf ni Elrond ni Aragorn; los impulsos habían venido de las partes oscuras y ocultas de ellos mismos, las negras profundidades secretas que el Anillo había vuelto claras en la visión de Frodo. ¿Iban ellos a superar en pensamiento a la Sombra, cuando no podían comprender ni siquiera sus propios yos, ni las fuerzas que los movían?
—¡Frodo! —llegó el agudo susurro de la voz de Bilbo, y Frodo volvió en sí, y detuvo su mano que se alzaba hacia donde el Anillo yacía sobre su pecho, en su cadena, arrastrando como una vasta piedra alrededor de su cuello.
Alzándose para agarrar el Anillo en el que yacían todas las respuestas.
—¿Cómo soportaste esta cosa? —susurró Frodo a Bilbo, como si los dos fueran las únicas almas de la sala, aunque todo el Concilio los observaba—. ¿Durante años? No puedo imaginarlo.
—Lo mantuve encerrado en una habitación de la que solo Gandalf tenía la llave —dijo su tío—, y cuando empecé a imaginar formas de abrirla, recordé a Gollum.
Un escalofrío atravesó a Frodo al recordar los relatos. El horror de las Montañas Nubladas, pensando, siempre pensando en la oscuridad; gobernando a los trasgos desde las sombras y llenando los túneles de trampas; de no haber llevado Bilbo el anillo aquella primera vez, ni un solo enano habría vivido. Y ahora, Legolas el Elfo les había dicho, Gollum había dejado de enviar a sus agentes contra la Comarca, al fin había reunido el valor para abandonar sus montañas y buscar el Anillo él mismo.
Ese era Gollum, el destino que Frodo compartiría él mismo, si el Anillo no era destruido.
Solo que no tenían ninguna forma de destruir el Anillo.
La Sombra había previsto cada movimiento que podían hacer. Casi había —Frodo seguía sin poder imaginar cómo se había hecho, cómo la Sombra había dispuesto semejante cosa— casi había maniobrado al Concilio para que enviara el Anillo directamente a Mordor con solo una diminuta guardia asignada a él, como habrían hecho si Frodo y Bilbo no hubieran estado allí.
Y, al haber renunciado a la más rápida de todas las derrotas posibles, la única pregunta restante era cuánto tardarían en perder. Gandalf se había demorado demasiado, demasiado en poner esta marcha en movimiento. Podría haber sido tan fácil, si tan solo Bilbo hubiera partido ochenta años antes, si tan solo le hubieran dicho a Bilbo lo que Gandalf ya sospechaba, si tan solo el corazón de Gandalf no se hubiera encogido en silencio ante la perspectiva de estar vergonzosamente equivocado…
La mano de Frodo sufrió un espasmo sobre su pecho; sin pensarlo, sus dedos empezaron a alzarse otra vez hacia el enorme peso de la cadena de la que colgaba el Anillo.
Todo lo que tenía que hacer era ponerse el Anillo.
Solo eso, y todo volvería a estar claro para él, otra vez la lentitud y el barro abandonarían sus pensamientos, todas las posibilidades y futuros transparentes para él, vería a través de los planes de la Sombra y concebiría un contraataque irresistible…
…y nunca podría quitarse el Anillo, no de nuevo, no por ninguna voluntad que le quedara. Todo lo que Frodo conservaba de aquellos momentos eran recuerdos que se desvanecían, pero sabía que había sido como morir, dejar que todas sus torres de pensamiento se derrumbaran y convertirse de nuevo en solo Frodo. Había sido como morir, eso recordaba de la Cima de los Vientos aunque recordara poco más.
Y si volvía a llevar el Anillo, sería mejor morir con él en el dedo, acabar su vida mientras aún fuera él mismo; pues Frodo sabía que no podría resistir los efectos de llevar el Anillo una segunda vez, no después, cuando la claridad ilimitada se perdiera para él…
Frodo miró alrededor del Concilio, a los pobres Sabios perdidos y sin liderazgo, y supo que no podían derrotar a la Sombra por sus propias fuerzas.
—Lo llevaré una última vez —dijo Frodo, su voz rota y desfallecida, como había sabido desde el principio que terminaría diciendo—, una última vez para encontrar la respuesta para este Concilio, y luego habrá otros hobbits.
—¡No! —gritó la voz de Sam, mientras el otro hobbit empezaba a correr hacia delante desde donde se había ocultado; justo cuando Frodo, con un movimiento tan veloz y preciso como el de un Nazgûl, sacó el Anillo de debajo de su camisa; y de algún modo Bilbo ya estaba allí de pie y ya había metido el dedo.
Todo ocurrió antes siquiera de que el bastón de Gandalf pudiera apuntar, antes de que Aragorn pudiera levantar el fragmento de empuñadura de su espada; los Enanos gritaron conmocionados, y los Elfos se consternaron.
—Por supuesto —dijo la voz de Bilbo, mientras Frodo empezaba a llorar—, ahora lo veo, por fin lo entiendo todo. Escuchad, escuchad y rápido, esto es lo que debéis hacer…
LA BRUJA Y EL ARMARIO
Con ojo crítico, Peter repasó a los Centauros acampados con sus arcos, a los Castores con sus largas dagas, y a los Osos parlantes con cotas de malla cubriéndolos. Él estaba al mando, porque era uno de los míticos Hijos de Adán y se había declarado Gran Rey de Narnia; pero la verdad era que no sabía mucho de campamentos, armas y patrullas de guardia.
Al final, todo lo que podía ver era que todos parecían orgullosos y confiados, y Peter tenía que esperar que tuvieran razón en eso; porque si no podías creer en tu propia gente, no podías creer en nadie.
—Me asustarían, si tuviera que luchar contra ellos —dijo Peter finalmente—, pero no sé si basta para vencerla a… ella.
—No crees que ese misterioso león vaya a aparecer de verdad y ayudarnos, ¿no? —dijo Lucy. Su voz era muy baja, de modo que ninguna de las criaturas alrededor los oyera—. Solo que estaría bien tenerlo de verdad, ¿no crees?, en vez de dejar simplemente que la gente piense que nos puso al mando.
Susan negó con la cabeza, haciendo sonar las flechas mágicas en el carcaj a su espalda.
—Si realmente existiera alguien así —dijo Susan—, no habría dejado que la Bruja Blanca cubriera la tierra de invierno durante cien años, ¿no?
—Tuve el sueño más extraño —dijo Lucy, con la voz aún más baja—, donde no teníamos que organizar a ninguna criatura ni convencerlas de luchar, simplemente entrábamos en este lugar y el león ya estaba aquí, con todos los ejércitos ya reunidos, y entonces él iba y rescataba a Edmund, y luego cabalgábamos junto a él en esta batalla tremenda donde mataba a la Bruja Blanca…
—¿El sueño tenía moraleja? —dijo Peter.
—No lo sé —dijo Lucy, parpadeando y pareciendo un poco perpleja—. En el sueño todo parecía un poco inútil.
—Creo que quizá la tierra de Narnia intentaba decirte —dijo Susan—, o quizá eran solo tus propios sueños intentando decirte, que si realmente existiera una persona como ese león, no habría ninguna utilidad para nosotros.
MY LITTLE PONY: LA AMISTAD ES CIENCIA
—Applejack, que me dijo abiertamente que estaba equivocada, representa el espíritu de… ¡la honestidad! —Twilight Sparkle alzó aún más la cabeza, la melena ondeando como un viento en el cielo crepuscular de su cuello—. Fluttershy, que se acercó a la mantícora para averiguar lo de la espina en su pata, representa el espíritu de… ¡la investigación! Pinkie Pie, que se dio cuenta de que las caras horribles eran solo árboles, representa el espíritu de… ¡formular hipótesis alternativas! Rarity, que resolvió el problema de la serpiente, representa el espíritu de… ¡la creatividad! Rainbow Dash, que vio a través de la falsa oferta del deseo de su corazón, representa el espíritu de… ¡el análisis! Marie-Susan, que hizo que la convenciéramos de que teníamos razón antes de aceptar venir con nuestra expedición, representa el espíritu de… ¡la revisión por pares! Y cuando esos Elementos son encendidos por la chispa de curiosidad que reside en el corazón de todos nosotros, crea el séptimo elemento: el Elemento de la Cien…
La explosión de poder que salió fue como un viento de noche sin luna, atrapó a Marie-Susan antes de que la pony pudiera siquiera estremecerse, y desapareció sin dejar rastro antes de que ninguna de ellas tuviera ocasión de encabritarse conmocionada.
Desde la cosa oscura que estaba en el centro del estrado donde los Elementos se habían hecho añicos, desde el perfil negro-vacío apenas reconocible de un caballo, llegó una voz que parecía esquivar todos los oídos y arder como fuego frío, sonando directamente en el cerebro de toda pony que la oía:
¿Esperabais que me quedara ahí quieta y os dejara terminar?
Twilight Sparkle miró fijamente el espacio donde había estado Marie-Susan, donde no quedaba ni rastro de la unicornio. Ella… ella acababa de… ella… En el fondo de su mente, apenas oída, era consciente de que Rarity estaba gritando.
Eso no fue una desintegración, dijo la voz de Nightmare. La envié a otra parte.
El grito de Rarity se detuvo bruscamente.
Twilight Sparkle sintió que su propio grito solo estaba empezando. Siete. Hacían falta siete ponis para usar los Elementos de la Indagación. Todo el mundo sabía que, por muy honesta, investigadora, escéptica, creativa, analítica o curiosa que fueras, lo que realmente convertía tu trabajo en Ciencia era publicar tus resultados en una revista prestigiosa. Todo el mundo lo sabía.
¿Podía haber más de un Elemento de la Revisión por Pares a la vez? ¿Cuánto tardarían en encontrar otro? Y Nightmare no iba simplemente a quedarse quieta y dejarlas hacerlo…
—¿Dónde? —gritó Rainbow Dash—. ¿Dónde la has puesto?
He puesto a la pequeña pony en el mismo lugar donde até a mi patética hermana, en el corazón de su patético Sol.
—¡Morirá! —gritó Fluttershy, mirando a Nightmare con horror—. ¡Hace demasiado calor, se quemará!
Oh, no te preocupes. El poder de Nightmare rodea a vuestra pequeña amiga, manteniéndola a salvo y fresca, sosteniéndola sin comida ni bebida. No sufrirá nada más que aburrimiento…
El perfil negro-vacío bajó del estrado, caminando despacio, deliberadamente, pasando junto a las seis ponis restantes.
…mientras el poder de Nightmare no sea quebrado. Por cualquier plan de respaldo que mi hermana pudiera haber puesto en marcha, por ejemplo, y que vosotras pudierais conocer. En ese caso se vaporizará al instante. Qué cosa tan encantadora, la amistad. Es un instrumento de chantaje tan maravilloso. Aseguraos de mantener a salvo los Elementos de la Indagación. No querríais que nadie más los usara contra mí, ¿verdad?
—No —susurró Twilight Sparkle, mientras el horror empezaba a amanecer.
Entonces una sensación reptante por toda la piel, mientras Nightmare pasaba junto a ella, y el poder mortal la rozaba con su fría caricia.
Ahora, si me disculpáis, mis pequeñas ponis, tengo una noche eterna que gobernar.
LA ALDEA OCULTA EN LA CLARIDAD
—Considera la potencia computacional necesaria para manifestar más de cien clones de sombra —dijo el genio Uchiha en sus tonos desapasionados—. Es un error de racionalidad, Sakura, decir «casualidad» y pensar que has explicado algo. «Casualidad» es simplemente el nombre que uno da a los datos que está ignorando.
—¡Pero tiene que ser una casualidad! —gritó Sakura. Con esfuerzo, calmó su voz hasta la cuidadosa precisión que se esperaba de una ninja de la racionalidad; no convenía que el chico que le gustaba pensara que era estúpida—. Como has dicho, la potencia computacional necesaria para usar más de cien Kage Bunshin es simplemente absurda. Estamos hablando del nivel de una superinteligencia mayor. Naruto es el peor de nuestra clase. Ni siquiera es listo a nivel jōnin, mucho menos una superinteligencia.
Los ojos del Uchiha brillaron, casi como si hubiera activado su Smartingan.
—Naruto puede manifestar cien clones que actúan independientemente. Debe tener la potencia cerebral bruta. Pero, en circunstancias ordinarias, algo le impide usar eficientemente esa potencia computacional… ¿como una mente en guerra consigo misma, tal vez? Ahora tenemos motivos para creer que Naruto está conectado de algún modo con una superinteligencia, y como genin recién graduado, él, como nosotros, tiene quince años. ¿Qué ocurrió hace quince años, Sakura?
Sakura tardó un momento en comprender, en recordar, y entonces lo entendió.
El ataque del Demonio Zorro de los Nueve Cerebros.
Solo una criatura pequeña de color blanco hueso, con orejas grandes y cola más grande y ojillos rojos como cuentas. No era más fuerte que un zorro corriente, no respiraba fuego ni lanzaba rayos láser por los ojos, no poseía chakra ni magia de ningún tipo, pero su inteligencia superaba la de un ser humano por más de nueve mil veces.
Cientos habían muerto, la mitad de los edificios habían quedado destrozados, casi toda la aldea de Beisugakure había sido destruida.
—¿Crees que el Kyubey se esconde dentro de Naruto? —dijo Sakura. Un momento después, su cerebro pasó automáticamente a rellenar las implicaciones obvias de la teoría—. Y el conflicto de software entre sus existencias es por lo que actúa como un idiota balbuceante la mitad del tiempo, pero puede controlar cien Kage Bunshin. Eh. Eso tiene… mucho sentido… en realidad…
Sasuke le hizo el breve gesto de desprecio de alguien que había resuelto todo eso por sí solo, sin que nadie más necesitara darle pistas.
—Ano… —dijo Sakura. Solo años de ejercicios de cordura canalizaron su completo pánico chillón hacia opciones de política pragmáticamente útiles—. ¿No deberíamos… decírselo a alguien? Como, en algún momento de los próximos cinco segundos.
—Los adultos ya lo saben —dijo Sasuke sin emoción—. Es la explicación obvia de su trato hacia Naruto. No, la verdadera pregunta es cómo encaja esto en el hecho de haber burlado a los Uchiha…
—No veo cómo encaja en absoluto… —empezó Sakura.
—¡Debe encajar! —Un tinte de emoción frenética parpadeó en la voz de Sasuke—. Le pregunté a ese hombre por qué lo hizo, y me dijo que cuando supiera la respuesta a eso, lo explicaría todo. ¡Seguro que esto también debe formar parte de lo que hay que explicar!
Sakura suspiró para sí misma. Su hipótesis personal era que Itachi simplemente había estado intentando llevar a su hermano a la paranoia clínica.
—Eh, chicos —dijo la voz de su sensei de racionalidad desde los auriculares de radio—. Hay una aldea en el País de las Olas intentando construir un puente, y se sigue cayendo sin ninguna razón que nadie pueda averiguar. Nos vemos en las puertas al mediodía. Es hora de vuestra primera misión de análisis de rango C.
(Esto ha inspirado ahora una fanfiction extendida, Lighting Up the Dark, de Velorien.)
ERDŐS ENCADENADO
—¿Cómo has podido hacerlo, Anita? —dijo Richard, con la voz muy tensa—. ¿Cómo has podido cofirmar un artículo con Jean-Claude? Estudias a los no muertos, ¡no colaboras con ellos en artículos!
—¿Y tú qué? —escupí—. ¡Tú cofirmaste un artículo con Sylvie! ¿Está bien que tú seas prolífico pero yo no?
—Soy el director de su instituto —gruñó Richard. Podía sentir las ondas de ciencia radiando de él; estaba enfadado—. Tengo que trabajar con Sylvie, ¡no significa nada! Pensaba que nuestra propia investigación era especial, Anita.
—Lo es —dije, sintiéndome impotente por mi incapacidad de explicarle las cosas a Richard. Él no entendía la emoción de ser una polímata, los nuevos mundos que se me estaban abriendo—. No compartí nuestra investigación con nadie…
—Pero querías hacerlo —dijo Richard.
No dije nada, pero sabía que la expresión de mi cara lo decía todo.
—Dios, Anita, has cambiado —dijo Richard. Pareció hundirse en sí mismo—. ¿Te das cuenta de que los monstruos están haciendo chistes sobre números de Blake, ahora? Antes era tu compañero en todo, y ahora… solo soy otro hombre lobo con un número de Blake de 1.
THUNDERSMARTS
—¡Estoy harto de esto! —gritó Lion-O—. ¡Harto de hacer esto cada semana! Nuestra especie era capaz de viajar entre las estrellas, Panthro, ¡sé las cantidades de energía implicadas! ¡No hay forma de que no puedas construir una bomba nuclear o desviar un asteroide o de algún modo volar por los aires la pirámide de ese idiota eterno!
HE-MAN Y LOS MASTERS DE LA RACIONALIDAD
—Conocimiento secreto fabuloso me fue revelado el día en que alcé mi libro mágico y dije: ¡Por el poder del Teorema de Bayes!
FATE/SANE NIGHT
Soy el núcleo de mis pensamientos
La creencia es mi cuerpo
Y la elección es mi sangre
He revisado más de mil juicios
Sin miedo a la pérdida
Ni consciente de ganancia
He soportado dolor para actualizar muchas veces
Esperando la llegada de la verdad.
Este es el único camino incierto.
Toda mi vida ha sido…
¡Unlimited Bayes Works!
EL NOMBRE DE LA RACIONALIDAD
El niño de once años que algún día se convertiría en leyenda —matadragones, asesino de reyes— solo tenía un pensamiento en la mente, mientras se acercaba al Sombrero Seleccionador para entrar en el estudio de los misterios.
A cualquier sitio menos a Ravenclaw a cualquier sitio menos a Ravenclaw oh por favor a cualquier sitio menos a Ravenclaw…
Pero apenas el ala del antiguo artefacto de fieltro resbaló sobre su frente…
—¡RAVENCLAW!
Mientras la mesa adornada de azul empezaba a aplaudirle, mientras se acercaba a la temida mesa donde pasaría los próximos siete años, Kvothe ya estaba encogiéndose por dentro, esperando lo inevitable; y lo inevitable ocurrió casi al instante, exactamente como había temido, antes siquiera de que hubiera tenido ocasión de sentarse como es debido.
—¡Así que! —dijo un chico mayor con la feliz expresión de alguien a quien se le ha ocurrido algo terriblemente ingenioso—. Kvothe el Cuervo, ¿eh?
TENGEN TOPPA GURREN RATIONALITY 40K
Tengo una historia verdaderamente maravillosa para este crossover que este margen es demasiado estrecho para contener.
CREPÚSCULO UTILITARISTA
(Nota: escrito después de oír que Alicorn estaba escribiendo una fanfic de Crepúsculo, pero antes de leer Luminosity. Es obvio si eres de los nuestros.)
—Edward —dijo Isabella con ternura. Alzó una mano y acarició su mejilla fría y centelleante—. No tienes que protegerme de nada. He enumerado todas las ventajas y todos los inconvenientes, les he asignado pesos relativos coherentes, y es sencillamente evidente que los beneficios de convertirme en vampira superan los inconvenientes.
—Bella —dijo Edward, y tragó desesperadamente—. Bella…
—Inmortalidad. Salud perfecta. Despertar poderes psíquicos. Bastante fácil sobrevivir con sangre animal una vez que lo haces. Incluso la belleza, Edward, hay gente que daría la vida por ser guapa, y no te atrevas a llamarlos superficiales hasta que hayas probado a ser feo. ¿Crees que me asusta la palabra «vampiro»? Estoy cansada de tus restricciones deontológicas arbitrarias, Edward. Toda la especie humana debería participar de vuestra diversión, y la gente muere por miles mientras tú dudas.
La pistola en la mano de su amada estaba fría contra su frente. No lo mataría, pero lo incapacitaría durante el tiempo suficiente…
JASMINE Y LA LÁMPARA
El rostro de Aladdín era melancólico, pero decidido, mientras el recién acuñado pilluelo callejero se dirigía al ser azul de poder cósmico por una última vez, preparado para dejar atrás la riqueza y la esperanza que tan brevemente había probado por el bien de su amigo.
—Genio, formulo mi tercer deseo. Deseo que seas…
La princesa Jasmine, que había estado contemplando esto con la boca abierta, sin terminar de creer lo que veía, apenas consiguió superar su parálisis y arrancar la lámpara de la mano del muchacho antes de que pudiera acabar la frase fatal.
—Perdona —dijo Jasmine—. Aladdín, cariño, eres mono pero eres idiota, ¿lo sabes? ¿No te fijaste en que, una vez que Jafar puso las manos sobre esta lámpara, obtuvo sus propios tres deseos? Oh, da igual. Genio, deseo que todo el mundo sea siempre joven y sano, deseo que nadie tenga que morir jamás si no quiere, y deseo que la inteligencia de todos aumente gradualmente a un ritmo de 1 punto de CI por año. —Lanzó la lámpara de vuelta a Aladdín—. Vuelve a lo que estabas haciendo.
HAMLET RACIONALISTA
(contribución de Histocrat en LiveJournal, post 13389, alias HonoreDB en LessWrong)
(republicado con permiso)
HAMLET
Intruso, abandona esta extraña burla, que cruel uso hace de la ceguera de mi duelo, y del buen corazón de mi buen amigo Horacio. O si tienes derecho verdadero a esta amada forma, dime: ¿Qué dibujo presenté a Hamlet Rey, cuando tenía seis años y apenas dejaba la cuna?
Fantasma
Era un unicornio vestido todo de malla.
HAMLET
Qué.
Fantasma
Escúchame.
HAMLET
Padre, lo haré.
Fantasma
Mi hora casi ha llegado, cuando a sulfurosas y atormentadoras llamas debo entregarme.
HAMLET
¿Estás atormentado?
Fantasma
Sí, como todos los que mueren sin absolución.
HAMLET
Como a todo danés, esto es lo que me han enseñado. Mas pensé que tal capricho mal casaba con Dios omnipotente. Que todos los que sufren muertes inesperadas, sin atención de los sacerdotes elegidos de Dios, sean luego castigados por el mal ordenamiento del mundo…
Fantasma
No fue el mundo quien me mató, ni accidente de clase alguna.
HAMLET
¿Qué?
Fantasma
Si alguna vez amaste a tu querido padre, venga su asesinato vil y antinatural.
HAMLET
Oh Dios.
Fantasma
Mi tiempo se acorta cada vez más. ¿Oirás el relato?
HAMLET
No.
Fantasma
¿Qué?
HAMLET
Mi amor por ti me llama a vengar tu muerte, pero crímenes mayores he oído contar esta noche. Si todos los asesinados van al Infierno, y otros también, que se habrían confesado de haber tenido tiempo, si personas que, en balance, son buenas, sufren horriblemente a manos de Dios, entonces desafío el plan de Dios. Buen Fantasma, como quien mora tras el velo, sabes cosas que nosotros mortales apenas concebimos. Dime: ¿hay algún filtro o artefacto, fuera del saber de la naturaleza pero no fuera de sus medios, por el cual la muerte misma pueda ser evitada?
Fantasma
¿Buscas evadir el Infierno?
HAMLET
¡Busco negar el Infierno a todo el mundo! y también el Cielo, pues sospecho que el Cielo de nuestro Dios loco podría ser cosa mezquina, junto al Cielo que haré de la Tierra, cuando sea su rey inmortal.
Fantasma
Nada me importan estas cosas. La muerte y el infierno me han despojado de todos mis deseos, salvo la venganza contra mi asesino.
HAMLET
No serás vengado, salvo que jures: si doy muerte a tu asesino, entonces me concederás los medios por los que pueda dar muerte a la muerte.
Quien te mató se unirá a ti en el Foso, y luego eso será todo. No permitiré que las filas del Infierno sigan engrosándose.
Fantasma
Hecho. Cuando mi hermano sea muerto, él que vertió el veneno en mi oído, entonces verteré en el tuyo la preciosa verdad: la creación de la Piedra Filosofal. Con esta Piedra, podrás procurar un filtro que vuelva inmune a la muerte a cualquier hombre, y además transmutar metal vil en oro, para financiar la provisión de este filtro a toda la humanidad.
HAMLET
Verdaderamente no hay nada más allá del sueño de la filosofía. Espera. ¿El hombre al que debo matar… mi tío el rey?
Fantasma
Sí, esa bestia incestuosa, ese adúltero, con brujería de su ingenio, con dones traicioneros…
HAMLET
En verdad, tales dones tiene que casi desespero de matarlo y aun así sucederlo en su trono. Será una lucha impresionante por unas apuestas impresionantes. ¿Tienes consejo?
Canta un gallo. Sale el Fantasma.
(HonoreDB ha extendido esto ahora a un ebook completo)
(titulado A Will Most Incorrect to Heaven: The Tragedy of Prince Hamlet and the Philosopher’s Stone)
(disponible por 3 dólares en makefoil punto com)
(sí, en serio)
MOBY DICK Y LOS MÉTODOS DE LA RACIONALIDAD
(según contó Eneasz en LessWrong)
—¿Venganza? —dijo el hombre de la pata de palo—. ¿Contra una ballena? No, decidí seguir con mi vida.
ALICIA EN EL PAÍS DONDE LAS COSAS SON AÚN MÁS LOCAS QUE AQUÍ
(escrito originalmente por braindoll en una reseña de este capítulo, con algunos retoques posteriores)
Alicia estaba sentada junto a su hermana en la orilla, leyendo un libro. Tenía varias amigas que eran mayores, y si simplemente lo pedía con amabilidad, a menudo estaban encantadas de prestarle libros sin tantas ilustraciones y conversaciones como se consideraba apropiado para una niña de su edad.
Los días calurosos solían hacerla sentir somnolienta y estúpida, así que Alicia había mojado pensativamente un pañuelo y se lo había colocado en la nuca.
Aun así, su mente se había ido de paseo (como si fuera algún gatito cuyo dueño le hubiera quitado los ojos de encima solo un momento), y acababa de decidir que el placer de hacer una cadena de margaritas valdría alrededor de 4/3 de la molestia de levantarse y recoger las margaritas, lo que no obstante no igualaba el coste de oportunidad de dejar el libro, cuando de repente un Conejo Blanco de ojos rosados pasó corriendo cerca de ella.
No había nada tan notable en eso; ni, de hecho, le pareció a Alicia tan fuera de lo común oír al Conejo decir para sí: «¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios! ¡Llegaré tarde!». Pero cuando el Conejo sacó de verdad un reloj del bolsillo del chaleco, lo miró y luego se apresuró, Alicia se quedó congelada con súbita claridad y miedo, pues nunca antes había visto un conejo con bolsillo de chaleco ni con un reloj que sacar de él.
—Vaya fastidio —se dijo a sí misma (aunque no en voz alta; hacía mucho que se había curado de ese hábito, pues hacía que la gente la tomara aún menos en serio de lo que ya la tomaba)—. Si no reconocí inmediatamente cuánto más curiosísimo era eso que el conejo promedio, entonces algo está interfiriendo con mi curiosidad, y eso es lo más curioso de todo.
Así que, ardiendo de preguntas, corrió por el campo detrás de él, y llegó justo a tiempo para verlo meterse por una gran madriguera bajo el seto.
BIENVENIDO AL MUNDO REAL
(gracias a dsummerstay por recordarme que publicara este)
MORFEO: Durante muchísimo tiempo, no quise creerlo. Pero luego vi los campos con mis propios ojos, los vi licuar a los muertos para poder alimentarlos intravenosamente a los vivos…
NEO (educadamente): Disculpa, por favor.
MORFEO: ¿Sí, Neo?
NEO: He guardado silencio tanto como he podido, pero siento cierta necesidad de intervenir en este punto. El cuerpo humano es la fuente de energía más ineficiente que puedas imaginar. La eficiencia de una central eléctrica al convertir energía térmica en electricidad disminuye cuando haces funcionar las turbinas a temperaturas más bajas. Si tuvieras algún tipo de comida que los humanos pudieran comer, sería más eficiente quemarla en un horno que dársela de comer a humanos.
Y ahora me estás diciendo que su comida son los cuerpos de los muertos, dados de comer a los vivos. ¿Nunca has oído hablar de las leyes de la termodinámica?
MORFEO: ¿Dónde oíste hablar de las leyes de la termodinámica, Neo?
NEO: ¡Cualquiera que haya pasado de una clase de ciencias en el instituto debería conocer las leyes de la termodinámica!
MORFEO: ¿Dónde fuiste al instituto, Neo?
(Pausa.)
NEO: …en Matrix.
MORFEO: Las máquinas dicen mentiras elegantes.
(Pausa.)
NEO (con voz pequeña): ¿Podría tener, por favor, un libro de física real?
MORFEO: No existe tal cosa, Neo. El universo no funciona con matemáticas.